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Ayuno Intermitente

Arranca un año redondo en su apariencia, y que deseamos lo sea igual en su contenido para todas vosotras.

 

Como sabemos que cada mes de enero implica el planteamiento de nuevos propósitos, yo quiero animaros a que conozcáis más en profundidad el Método del Ayuno Intermitente, porque probablemente os sea de gran ayuda en este inicio de año si en Navidades os habéis excedido sobre la mesa…

 

El Semiayuno o Ayuno Intermitente consiste en la reducción de la ingesta de alimentos durante varios días a la semana o durante un intervalo de entre 12-16 horas al día.
Muchos se empeñan en convertirlo en una moda pasajera, pero el mismo Plutarco recomendaba hace tiempos inmemoriales “ayunar un día en lugar de recurrir a la medicina”. En religiones como el ISLAM el ayuno es un ritual sagrado y un método de depuración híper arragaido, y a lo largo de la historia ha habido innumerables situaciones de ayuno forzoso en épocas de carencia.

 

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En el terreno ANTI AGING la palabra AYUNO es una de las más estudiadas por Universidades como la de Harvard, que en 2017 presentó un estudio que mostraba cómo el ayuno puede mejorar la esperanza de vida de las personas, a partir de la alteración que produce en la actividad de las mitocondrias. Con el ayuno generamos entre otras, más proteína SIRTA, de igual modo que hace el famoso antioxidante Resveratrol, presente en el vino. Con avales como estos, podemos concluir de forma rigurosa que ayunar sirve para controlar la sensación de apetito, ayuda a controlar la tensión arterial, ayuda a mejorar el resto de nuestros hábitos, y fortalece los músculos en lugar de acumular grasa.
Los dos métodos de Ayuno más comunes son:

  • 5:2. Consiste en comer normal durante 5 días y casi nada durante 2. Los días de ayuno nos limitaríamos a infusiones, consomés y café, para un máximo de 500 kcal en mujeres y 600 kcal en hombres
  • 8:16. Consiste en comer cada día durante 8 horas (lo mismo que dormimos) o en una ventana entre 6-10 horas. El resto del día estaríamos ayunando, y cada uno puede buscar su intervalo de no ingesta en la mañana o en la noche; es decir, saltarse el desayuno o saltarse la cena suelen ser los hábitos más asociados a este ayuno.

En ambos casos se aconseja no dedicar más de 2 días seguidos al ayuno, para facilitar su cumplimiento, y nunca ponerla en práctica en niños, personas mayores, personas con enfermedades renales, embarazadas y lactantes, personas con diabetes tipo I, personas bajo tratamiento médico o depresivo, y en personas con migrañas.

 

La explicación metabólica que da sentido a esta dieta intermitente consiste en que, a partir de las 12 horas de ayuno, nuestro organismo empieza a quemar grasa mientras disminuyen los niveles de insulina. Al volver a comer el cuerpo genera glucógeno en lugar de grasa. Una vez nos acostumbramos al ayuno, nuestro cuerpo y nuestra mente no sienten el desorden que en ocasiones provocan otras dietas. Es cuestión de “agendar” ese ayuno en nuestro ritmo de vida habitual. Y hacerlo con la supervisión de un profesional, para no poner en riesgo nuestra salud.

 

Quién sabe si 2020 es el año en el que te ayudemos a ordenar tu alimentación con la palabra AYUNO…

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